miércoles, 3 de diciembre de 2008

Mucha Televisión


QUÉ SUCEDE SI VEMOS MUCHA TELEVISIÓN?

Una sugerencia muy importante es la de Joseph Chilton Pearce: no ver televisión antes de los ocho años de edad, porque la imaginación y las habilidades del lenguaje aún no se han establecido integralmente y si el niño empieza a ver televisión toda la información que se le brinda en bloque, ya resuelta, con el tiempo atrofiará su imaginación.

La televisión, así como los juegos de computadora y nintendo, hacen al niño pasivo en sus movimientos; es verdad que también adquiere velocidad cerebral, pero esto no quiere decir que aprenda algo significativo, sólo captura las imágenes, las palabras y movimientos a gran velocidad, y este proceso es tan rápido que los jóvenes cerebros no alcanzan a asimilarlo. Un medio no es bueno ni malo, depende del uso que le demos.

Si ver la televisión impide el movimiento físico, la comunicación interactiva o el juego, es hora de hacer un alto y preguntarnos: ¿cuántas horas vemos la televisión?, ¿seis?, ¿ocho? Aparentemente estamos quietos, bajo control, pero se ha comprobado estadísticamente que la televisión interfiere en el aprendizaje, en la disminución de la creatividad e incluso en la interacción con otras personas.

Observa a una persona frente a la televisión; parece hipnotizada, si le preguntas algo no responde: bombardeado por una serie de imágenes repite lo que oye sin un fondo de comprensión que dirija su imaginación y su razonamiento creativo.

Las imágenes provocan que los ojos de las personas enfoquen demasiado y así se disocien del sonido (no hay conexión entre las palabras y las imágenes). El cerebro, para defenderse, reduce su actividad hasta la onda más baja, la onda alfa, incompatible con el pensamiento activo y el razonamiento.

Cuando las personas ven mucha televisión, se habitúan a un estado de aprendizaje carente de involucramiento físico, emocional y hasta sensorial (olor, gusto, tacto e incluso movimiento). Si esto se convierte en un hábito, los patrones de aprendizaje se verán afectados lamentablemente.

Los niños aprenden mejor “moviéndose” que “viendo”, y sobre todo interactuando con otras personas; además, aprenden mejor jugando, desarrollando su imaginación y procesando sus experiencias a su propio ritmo y tiempo. Seamos impulsores de su imaginación, de su creatividad, de sus inventos, de sus juegos, a fin de que sean capaces de crecer emocionalmente y adquieran madurez perceptual para así disfrutar de esta hermosa
vida.



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